No todas las instituciones pueden medir impacto hoy, pero todas pueden y deben evaluar contribución. Esto requiere resetear la comprensión del fenómeno de la medición y evaluación, ponderar las capacidades y data institucional, su trayectoria y ambiciones o necesidades evaluativas actuales y futuras. En nuestra experiencia, identificamos organizaciones que apenas registran actividades, cobertura o número de personas participantes; otras que ya pueden medir productos (entregables) o resultados intermedios; y unas, muy pocas, están en condiciones de avanzar hacia mediciones más complejas de contribución e incluso de impacto.
En ese marco y para expandir y democratizar le evaluación, en empresas, instituciones de educación superior, sociedad civil y los gobiernos, hemos diseñado el Modelo Adaptativo de Evaluación de Contribución – MAEC-. El MAEC es una innovación desarrollada por Vinculamos Latam para aportar en este ámbito, especialmente para aquellas organizaciones que en la práctica disponen de información parcial, dispersa o de distinto nivel de madurez. Nos permite avanzar gradualmente desde un Excel a la medición de contribución e impacto.
El MAEC tiene un carácter adaptativo y reconoce que no todas las organizaciones tienen el mismo nivel de desarrollo evaluativo, ni la misma calidad de datos, ni la misma capacidad técnica. En vez de castigar esa diversidad, la convierte en punto de partida. Si una institución solo cuenta con registros de actividades y cobertura, el modelo ayuda a ordenar esa información y a transformarla en una primera base o capa de lectura estratégica.
Si ya dispone de datos sobre productos, aprendizajes o resultados, el modelo permite avanzar hacia hipótesis de contribución mejor formuladas. Y si cuenta con información más robusta, trayectoria acumulada y claridad estratégica, entonces puede proyectarse hacia análisis más sofisticados de contribución e incluso de impacto.
Lo relevante no es comenzar preguntando ¿cuánto impacto se puede demostrar?. La pregunta que nos parece pertinente es ¿qué nivel de comprensión y evidencia tiene hoy la institución sobre su aporte? ¿Cómo puede avanzar desde ahí y hacia qué nivel?.
Ese avance no puede ser improvisado, y por ello generamos una ruta guiada ,para progresar y decidir si requiere métricas de efectividad; IIPS, SROI, ROSI, ODS o derechamente, estudios cuasi o experimentales.
Así, una empresa que hoy solo mide número de beneficiarios puede comenzar a identificar qué productos genera realmente, qué cambios espera influir y qué evidencia adicional necesita recabar. Una universidad que hoy reporta iniciativas y participantes puede avanzar a distinguir qué resultados internos y externos está produciendo, cómo se alinean con su estrategia y qué contribución plausible está realizando.
Una organización social que conoce bien su territorio, aunque no tenga sistemas sofisticados, puede estructurar mejor su conocimiento y transformarlo en evidencia útil para evaluar su contribución, reportar a sus beneficiarios, socios o donantes.
La potencia del modelo radica en cómo ordena, interpreta y proyecta lo existente para evolucionar hacia mayores niveles de madurez evaluativa. Eso permite disponer de la información existente, conectarla con lo que la institución sabe de sí misma y de su entorno, y convertirla en una guía adaptativa para avanzar hacia una comprensión más rigurosa de contribución.
Esto apoya a quelas organizaciones que implementan MAEC en instituciones que aprenden de manera recurrente y mejoran a partir de evidencias.